Este taller fue realizado en cuatro clases durante el mes de noviembre. A cargo de Gabi Pesclevi con la colaboración de Kristel Best Urday y Fiti Canelo.
Palabras de Gabi Pesclevi en la presentación del taller: lunes 03 de noviembre.
“… elegir la literatura para entender un poquito el mundo es en parte pasar por la memoria de los pueblos a través de sus cantos, de sus cuentos y también de sus libros. Es decir, por su memoria escrita. Los legados son inmensos y el tiempo es breve, pero tenemos todo el tiempo, así como muchos pueblos originarios conciben el tiempo: como todo el tiempo, esa espesura que da el tiempo. Así conciben el tiempo muchos pueblos que –paradójicamente- les toca vivir muchas veces en la emergencia. El recorrido de estas derivas seguirá el curso del gran tiempo como un gran río. Un río que es comunicación, un río extendido de preguntas y asociaciones posibles. Un río en el que coexistan los chicos, las chicas y los viejos; los unos y los otros y todos esos millones de unos y de otros; el universo adulto y la infancia. Multiplicidad de voces y de tradiciones; de relaciones y de diferencias… lo que se cuenta por ahí… lo que anda rodando de boca en boca…”

Acerca de los pliegos de cordel. Eran unos cuadernillos de pocas hojas y su extensión variaba según la obra. Originalmente fueron de un solo pliego (una hoja doblada dos veces para formar ocho páginas), pero llegaron a tener más de treinta y dos planas (plana se refiere a cada una de las dos caras de una hoja de papel).
Eran hojas de bajo precio, sin encuadernar, comparables sólo al periódico. Estas publicaciones podían conseguirse en las esquinas de ciudades y pueblos, en puestos fijos; pero también existía la figura del recitador (muchas veces ciego), que hacía de mediador entre la obra y el público, caminando por las calles ofreciendo el ejemplar mientras hacía algún comentario acerca de su contenido.
Desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, los pliegos de cordel fueron vehículo de transmisión de romances vulgares realizados por autores iletrados que contaban las más diversas historias. Sus temas centrales eran: asuntos religiosos, hechos históricos, historias domésticas, amorosas, satíricas, acontecimientos políticos de actualidad, crímenes, etc.
Este tipo de literatura poseía una estructura fija que respetaba tres momentos:
² Introducción: en los primeros versos se observa el carácter oral de la obra original.
² Desarrollo de la historia.
² Final de la obra: habitualmente el autor, en forma breve, pide disculpas al público por los posibles errores cometidos.
Hacia fines del siglo XIX los pliegos de cordel desaparecen por diversas causas: la prohibición de los gobiernos, la evolución de la sociedad y, especialmente, por la aparición de la prensa barata y amarilla.
Los folletines .En el siglo XIX aparecieron gran cantidad y variedad de publicaciones periódicas. Junto a la prensa política aparecen periódicos nuevos, con mentalidad industrial, que para aumentar sus ventas y expandir el mercado a todo tipo de público introducen en sus páginas una sección literaria especial: los folletines; que publicaban, por partes, obras completas escritas de antemano por autores conocidos.
Este tipo de ediciones se extendió, aproximadamente, desde 1840 hasta casi mediados del siglo XX.
Estas notas fueron aportadas por Mercedes Ávalos, estudiante de Magisterio I.S.F.D. Nº 95
Y de las memorias de clases, según Luciana Zapata, recordamos :
En sus inicios esta literatura fue concebida mayormente para un público analfabeto. Recordemos que sólo existían minorías letradas en la Europa de los siglos XVI-XVII, que fue el ámbito donde se inició el cordelismo. Ergo, se producía para ser leída en voz alta y se exhibía en las calles, en las ferias y en las plazas.
Había un insoslayable componente sensacionalista en esas producciones. Se referían sobre todo historias de aparecidos y toda clase de sucesos extraordinarios (calaveras parlantes, demonios, condenados, etc.). Asimismo había historias pasionales, de amores contrariados y otras más en ese estilo.
Teniendo en cuenta lo expresado en primer lugar, resulta lógico que el arte del grabado sea propio de esta literatura.
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