De las memorias de clases:
“. . . .La narración implica recuerdo, memoria, historia e intención. La voz, es Sonido, vibración del aire. Y también es Música, que nos mueve, nos motiva, que da cuenta de la emoción, la intención y la memoria. La voz nos ubica en un lugar y nos hacer decir de una determinada manera.
Argentina tenía aproximadamente 35 lenguas originarias antes de la conquista, sólo quedan 12 ó 13 vivas. En Perú aún perviven 165 lenguas. Esto implica una musicalidad diferente. CUANTAS MÁS LENGUAS, MÁS MÚSICAS DIFERENTES.
Si la Voz es Música y Aire, es algo tangible, CORPORAL: todo nuestro cuerpo está en juego. Mi voz se mete en el cuerpo del otro, y la voz del otro se mete en nuestro cuerpo.
… Que cada persona sea capaz de contar su historia, por qué está aquí, de dónde viene, para dónde quiere ir. Narrar para que en su grupo tenga un lugar. Para que lo escuchemos. Recuperar la memoria colectiva es saber para qué estamos y quiénes somos. Si fluye la palabra, las acciones se vuelven más acordadas, solidarias, cooperativas.
… Cada uno de nosotros narrará con sus propios recursos y desde su cosmovisión, tenemos que ser respetuosos por el origen y el destino de las historias que narramos. Cuidar siempre el fondo y el sentido. Hay que tomar las historias con cuidado, respeto y coraje. Pero sabiendo que no sólo hay múltiples formas de contarla, sino más aún formas muy distintas de sentirla, porque puede atravesar la memoria de un pueblo, su historia, que no es la propia. . . . ”
Graciela Vanzan fue vehículo de la MEMORIA en éste taller.


Entre la segunda y la tercera clase del taller de Narración Oral, nos miramos en fotos familiares. Una compañera que compartió el taller entrelazó tres generaciones pasadas a través de una historia familiar que situó hacia fines del S. XIX, cerca de lo que hoy es Tapalqué. La historia de la tatarabuela, cautiva de un malón; historia tantas veces contada y preservada en el seno familiar, nos remitió a un contexto social y político en que se construía y expandía violentamente, el proyecto de la Argentina _ nación devastando y sometiendo a las poblaciones originarias que por aquel entonces poblaban el territorio que se transformó en lo que hoy es Buenos Aires
Ese conflicto que nos define como argentinos, entrelazó, y lo vuelve a hacer, a distintos actores sociales de entonces y de hoy. Nos devuelve una identidad como sujetos históricos y nos enfrenta, nos acerca y nos tensiona en distintas posturas que emergen ante el hecho que nos violenta. Algunos comprendieron, otros rechazaron, otros se alejaron, pero a todos conmovió el relato.
“. . . Vislumbra la vastedad esteparia
en esa mañana de invierno
y la
carrera ominosa de los ñandúes
perla su frente de frío sudor.
Oye los
gritos ásperos de batalla,
el duro galope de las huestes.
Su corazón está
preso en un puño
y las cuentas del rosario en sus dedos
en nada alivian
esa opresión….
…Hay misericordia en el gesto,
el sordo pavor que
se desvanece
en la dulzura de un sueño rotundo….
…Porque ya no
importan
esas tolderías, esos cuerpos
cuya sangre tiñe el crepúsculo.
Porque sin esas tolderías, sin esos cuerpos
él jamás la hubiese
conocido….”
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